Mi nombre es Harvey Milk, brillante
“Mi nombre es Harvey Milk“, así es como han traducido el título de la esperadísima “Milk“, una película dirigida por Gus Van Sant (Gerry, Last Days) que narra la parte tardía de la vida de Harvey Milk (Sean Penn), que fue ni más ni menos que el primer político activista gay de la historia de Estados Unidos. La película nos narra desde el punto de vista de un miembro de la comunidad gay de los años 70 la lucha por la igualdad de derechos en un tema que aún tiene una desagradable actualidad hoy en día.
El film se rodea del ambiente homosexual y de los prejuicios que le rondan, intercalando incluso imágenes documentales con grabaciones de la época, en los que podemos ver a personajes históricos como la conservadora Anita Bryant
Y es que, desde el momento en que uno escucha en qué consiste la trama del largometraje, se da cuenta de que se trata de un papel de los que hacen de un actor un mito. Sean Penn se ha atrevido con el reto y lo ha superado con creces, ha demostrado su capacidad para desenvolverse en todas las situaciones que la cinta plantea y logra abarcar en muchas ocasiones el total de la atención del público, eclipsando totalmente al resto del elenco. No significando esto que actores como James Franco, Emile Hirsch o Diego Luna no destaquen, logrando también una superación en lo que a sus roles usuales se refiere, dado el grado de dedicación que un papel como los de esta película requiere. Especial mención creo que merece el papel de Josh Brolin, en una línea que sin duda sorprenderá al espectador.
Van Sant ha enfocado el biopic como un producto de masas, dirigido a la gran audiencia y deshaciéndose del estándar de sus películas, así como esquivando el extendido estereotipo de “las historias sobre gays son sólo para gays”. La historia es narrada como el relato sonoro que el mismo Harvey Milk elabora para ser reproducido en el momento de su muerte por asesinato, lo cual nos ofrece desde el incio la estructura que seguirá la trama que llega a su punto álgido con el homicidio del activista, siendo éste consciente de su trágico destino. El director se permite una ligereza en dicho planteamiento para mostrarnos la escena de la muerte, dentro del marco de la narratoria del propio asesinado.

La trama nos muestra cómo Milk se enroló en una lucha que, a medida que iba logrando vencer, iba perdiendo sentido para él, pues luchando por el derecho de un hombre a amar a otros hombres, se topó con que su vida sentimental fracasaba, debido al tiempo y la dedicación que su carrera política le exigían. Finalmente logró sus metas profesionales que tan ligadas iban a la libertad que nunca llegó a producirse en su vida personal y pasó a la historia como un personaje digno de recuerdo.
La ambientación se termina de acicalar con la genial música del siempre adecuado Danny Elfman y un trabajo artísico notorio en la recreación de los barrios del San Francisco de la época, logrando transportarnos de lleno a la acción.
Ocho nominaciones a los Oscar para una película aclamada por el común de la crítica, que da que hablar y remueve traseros en los asientos. Una película de las de visionado obligatorio este año.
IMDb: Milk (2008), Gus Van Sant
Metacritic: Milk (2008)
Categorías: Estrenos
Etiquetas: biopic, danny elfman, diego luna, emile hirsch, Gus Van Sant, harvey milk, james franco, josh brolin, milk, oscar, oscars, Política, Sean Penn

